Proyecto 2016: Cuando mi cuerpo no es mío



"Mirada de Namibia". Pintura de Carmen G. Junyent
Entrar en el terreno de la memoria, sin importar qué subdivisión elijamos, es un asunto bastante complejo; no sólo porque en ocasiones no comprendemos muy bien su mecanismo, o incluso su significado, también por el hecho de que esta es una facultad a la que van adherida otros tantos procesos, conceptos y, en muchos casos, percepciones.

Para no perderme dentro de un tema tan extenso, he decidido encausar mi proyecto dentro de la memoria histórica, con el firme convencimiento que he tenido siempre: Es importante conocer de dónde vengo, para saber a dónde quiero llegar.
Más aún buscando tratar un tema que nos atañe a todos, como lo sería los efectos de la colonización, esclavización y racialización.
Identificar una problemática concisa entorno a la memoria ha sido un largo proceso, pues ha debido iniciarse con la aclaración de muchos conceptos de los que se creía tener una definición clara, pero la realidad era muy distinta.
También fue necesario indagar entre los intereses personales, pues es importante tener un incentivo para realizar con entusiasmo la investigación y disfrutar el proceso.


El tema que he decidido tratar para este proyecto es la desapropiación que sufrieron las mujeres africanas sobre sus cuerpos al ser traídas por los occidentales a territorio colombiano durante la época de la colonia.

"Mirada pensativa". Pintura de Carmen G. Junyent
Entendiendo el término desapropiación como el hecho de quitarle a alguien la propiedad de algo, en este caso el cuerpo; mi interés recae en averiguar cómo era ese proceso de enajenación, abarcando desde el momento en que subían a los barcos con rumbo a América, hasta el momento de su muerte.


La investigación parte de un supuesto, que es sobreentender que de las peores condiciones sociales en la América colonial era ser mujer negra y esclava, puesto que era sometida a triple humillación. Por un lado debía soportar ultrajes por parte de todos los hombres de la sociedad, sin importar la casta a la que estos pertenecieran, todo por ser parte del género femenino, considerado como inferior. Por otro lado era discriminada por hombres y mujeres de otras castas debido a su color de piel, símbolo de suciedad. Y por último era degradada a condición de esclava, que le otorgaba a los blancos el “derecho” a que fuera vendida, negociada, maltratada y otras tantas cosas.

Esto nos puede llevar a observar que su cuerpo dejaba de ser de su propiedad en el preciso momento en que eran atrapadas y embarcadas hacia tierras desconocidas.
El propósito de este proyecto será mostrar tanto las formas sutiles y no tan sutiles, a las que recurrían los occidentales para recordarle a las esclavas africanas que no eran dueñas de absolutamente nada en su vida, ni siquiera de su cuerpo o la belleza de este.



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